12/05/2026
A veces uno desaparece de sí mismo sin darse cuenta.
No porque quiera.
Sucede cuando vivir se convierte solamente en sostener.
Sostener horarios.
Sostener expectativas.
Sostener versiones de uno mismo que ya están agotadas.
Y mientras todo eso sigue funcionando hacia afuera,
algo empieza a apagarse adentro.
Porque llega un momento
en el que uno deja de habitarse
y empieza solamente a sobrevivirse.
Y quizás esa sea una de las desconexiones más silenciosas que existen.
La de seguir estando,
sin realmente sentirse presente.
Entonces el cuerpo deja de sentirse hogar.
Y aunque uno siga llegando a todos lados,
por dentro hace tiempo que no llega a sí mismo.
Porque hay personas
que se alejan tanto de lo que sienten,
de lo que necesitan,
de lo que son,
que un día ya no saben cómo volver.
✨