07/06/2025
¿Alguna vez te preguntaste por qué dos negocios que ofrecen lo mismo no venden igual?
Los dulces costaban más o menos lo mismo en las dos tienditas,
pero los niños preferían una y evitaban la otra.
¿Por qué?
Porque en una tienda, cuando un niño pedía:
— “Me da 300 gramos de dulces, por favor” —
el kiosquero ponía primero como medio kilo en la balanza
y luego empezaba a quitar hasta que quedaban los 300 gramos exactos.
Y el niño veía cómo cada vez había menos dulces.
En cambio, en la otra tienda —la favorita de todos—
el kiosquero ponía muy poquitos al principio, unos 100 gramos,
y luego iba agregando más y más… hasta llegar a los 300.
Y a los niños les encantaba ver cómo les iban echando más y más dulces.
Por eso iban donde “les daban”, no donde “les quitaban”.
Aunque al final eran los mismos 300 gramos de caramelos.
Lo que ocurrió entre esas dos tiendas es un ejemplo perfecto de percepción de valor.
💡 En marketing, lo que más influye en una compra es la percepción
Ambos kioscos ofrecían el mismo producto, al mismo precio y en la misma cantidad.
Pero uno generaba una experiencia de pérdida y el otro una experiencia de ganancia.
Este fenómeno genera conceptos como:
🔸 Economía conductual y framing:
La forma en que se presenta una acción (sumar vs. restar) influye en cómo se percibe, aunque el resultado sea el mismo.
🔸 Neuromarketing y psicología del consumidor:
Las decisiones de compra son emocionales, no racionales. El niño ve y siente que le están dando algo, y eso activa placer y preferencia.
🔸 Customer Experience (CX):
El kiosquero que suma dulces está generando una experiencia positiva, memorable, visualmente gratificante. El otro, sin quererlo, genera decepción.
En marketing, no gana quien ofrece más, sino quien entrega mejor.
La percepción puede pesar mucho más que el precio, y eso aplica a cualquier negocio.
💡 ¿Estás mostrando el valor que ofrecés? ¿O sin darte cuenta lo estás “quitando”?
📌 Guardá este post si trabajás tu marca con estrategia.
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