APROXIMACIÓN A UNA ARTISTA SINCERA...
Susana Araya Miranda es una artista de presencia poderosa y de indubitable nitidez, cuyo mensaje pictórico no admite duda de autenticidad ni de compromiso artístico. Se trata de un artista de origen nortino, de donde procede mucho de su producción, puesto que sus obras reflejan la motivación generada por el sol indubitable del desierto, de lo humano frente a
l desierto como respuesta natural pero tenaz, de los símbolos de los pueblos aborígenes que tejen y despliegan en el altiplano su impronta de vivir. Sus obras, además, destacan por su terráquea necesidad de constancia, a la par de su necesidad de incorporar al componente humano, no solamente como visualizador, sino como protagonista de la historia. Puede existir la geometría y el abismo del espacio, pero en ellos se advierte, en todo caso, la sensibilidad de la experiencia humana, la necesidad de la luz y la presencia de aquellos elementos que demuestran que, para ella, no es suficiente con una actitud de conformidad respecto de la existencia, además es preciso construir una apreciación de ésta, a partir de una visión artística concreta, tras la cual, las conclusiones no solamente pueden aflorar, sino que son exigidas por los componentes de cada una de sus obras, que resultan, a la vez, inspiradoras y enriquecedoramente estéticas, como parte de su lenguaje pictórico explícito. Destacan, en ella, la fluidez de los diseños, la potencia de los tonos y los diálogos lúdicos con la textura de los planos, pero es preciso consignar que, de sus composiciones surge, igualmente y de manera constante, la esencia, siempre poderosa, de la belleza, de la cual esta artista no desdeña, sino que resulta incorporada en cada una de sus obras, desde la abstracción hasta los bodegones, ya que su lenguaje pictórico es versátil y coherente, demostrando que ha alcanzado una madurez artística que no se satisface con la búsqueda de un sentido artístico propio, sino con el mensaje incuestionable de haber alcanzado su encuentro pleno con éste, el cual surge e incluso clama, desde toda su producción.