15/08/2026
Estuve trabajando en algo que no tenía nada que ver con el coaching, y terminé encontrándolo en todas partes.
Durante casi un mes salí de Medellín para acompañar, junto a mi hermano, los Talleres Itinerantes de Lutería de Vientos 2026, un proyecto del Ministerio de Cultura operado por Fundación Batuta.
Mi trabajo, esta vez, fue completamente administrativo. Nada de sesiones. Nada de talleres de liderazgo. Nada de procesos transformacionales.
Bueno... eso creía.
Pasamos por Barbosa y Málaga, en Santander; Silos, en Norte de Santander; y San Diego, en Cesar. Cuatro municipios, cuatro territorios distintos, y muchas historias que no esperaba encontrarme.
Porque mientras mi trabajo estaba detrás de computadores, documentos, logística y números, también aparecieron conversaciones. Con estudiantes. Con profesores. Con gente que estaba aprendiendo un oficio con las manos. De esas conversaciones que arrancan hablando de cualquier cosa y sin darte cuenta ya están tocando algo más profundo.
Ahí me acordé de algo que a veces se me olvida: el coaching no vive solo en una sesión. Aparece cuando escuchas de verdad. Cuando haces una pregunta distinta a la que todos hacen. Cuando en lugar de decirle a alguien qué debería hacer, lo ayudas a mirar lo que ya está viendo. Cuando acompañas sin necesidad de tener todas las respuestas.
Este viaje no fue parte de mi camino como coach. Fue parte de mi camino como persona. Y esa diferencia importa.
Me fui por trabajo. Volví con historias, con conversaciones que no buscaba, y con una idea dando vueltas: no siempre tienes que estar haciendo "lo tuyo" para seguir siendo tú.
📍 Barbosa · Málaga · Silos · San Diego
🎺 Talleres Itinerantes de Lutería de Vientos 2026