El Diario de un Salmista

El Diario de un Salmista “Acompáñame en mi proceso de formación como Salmista, descubriendo juntos el arte de adorar con excelencia.”

25/04/2026

✨ Mientras más
me hundo en Tu gloria,
más ligero se vuelve
mi corazón.

Volver a la voz, volver al deleiteHace unos días, en una conversación que marcó mi corazón, un amigo —pastor y profeta— ...
19/04/2026

Volver a la voz, volver al deleite

Hace unos días, en una conversación que marcó mi corazón, un amigo —pastor y profeta— me compartía algo que no he podido soltar.

Me decía que antes de que terminara este “año del deleite”, había tres cosas que él anhelaba ver cumplidas en mí:

volver a dirigir la alabanza, levantar mi voz para profetizar, y cuidar de mi salud a través de un chequeo completo.

No eran simples palabras.

Eran dirección.

Eran un llamado.

Y aunque dentro de mí sabía que había verdad en todo lo que decía, también reconocía algo que aún estoy trabajando: el temor que me paraliza en el momento justo.

Hoy, durante el servicio dominical, lo volví a experimentar.

Sentí la palabra.

La recibí con claridad.

Supe que venía de Dios.

Pero me detuve.

Guardé silencio… una vez más.

Y aunque podría sentir frustración, hoy no lo veo como un retroceso, sino como evidencia de que estoy más cerca que antes. Porque ahora lo reconozco. Porque ahora lo discierno. Porque ahora ya no huyo… solo estoy aprendiendo a obedecer sin miedo.

"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio." — 2 Timoteo 1:7

Estoy en proceso.

Mi meta no es ser perfecta, es crecer.

Es ser mejor que ayer… y mañana mejor que hoy.

Pero en medio de ese anhelo de avanzar, ayer aprendí algo que transformó mi perspectiva:

No se trata solo de alcanzar.

Se trata de deleitarse.

Deleitarse en Dios… en todo.

En lo que tengo y en lo que aún no llega.

En lo que ya floreció y en lo que aún está siendo sembrado.

En lo que soy ahora… y en lo que Él está formando en mí.

"Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón." — Salmos 37:4

Hoy elijo no vivir desde la ansiedad del “todavía no”,

sino desde la gratitud del “Dios ya está obrando”.

Porque incluso en mis pausas, Él sigue trabajando.

Incluso en mis silencios, Él sigue hablando.

Y yo…

yo me gozo en mi Señor.

"Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán." — Salmos 126:5

Estoy volviendo.

A la voz.

Al llamado.

Al deleite.

Y sé… que lo mejor aún está por manifestarse.

14/04/2026
Cuando Dios te envía con propósitoHan pasado varios días desde la última vez que escribí en este espacio… en El Diario d...
12/04/2026

Cuando Dios te envía con propósito

Han pasado varios días desde la última vez que escribí en este espacio… en El Diario de un Salmista. Y aunque su nombre habla de constancia, hoy entiendo que no siempre se trata de escribir todos los días, sino de vivir cada día con Dios… y luego, cuando el corazón rebosa, dejarlo fluir en palabras.

En estos días, Dios me ha permitido aprender más de lo que imaginaba.

Me ha llevado a un lugar nuevo, a un trabajo donde humanamente podría decir que no tenía experiencia. Un terreno desconocido, retos nuevos, inseguridades silenciosas… pero también, una oportunidad divina.

Ayer, Dios confirmó algo en mi corazón por medio de mi pastora: yo tengo una misión en ese lugar.

No estoy ahí por casualidad.

No llegué por suerte.

No es coincidencia.

Dios me ha recordado que dondequiera que vaya, soy de bendición.

Y no, no porque sea perfecta.

No porque lo haga todo bien.

No porque tenga todas las respuestas.

Sino porque soy su hija.

Porque he decidido creerle a su Palabra, incluso cuando mis capacidades parecen insuficientes. Porque Él dijo que todo lugar que pisare la planta de mis pies sería bendito… y hoy decido caminar con esa verdad como estandarte.

He entendido que mi presencia en ese lugar no es solo para aprender o crecer profesionalmente… sino para reflejar a Cristo.

Para que, en medio de lo cotidiano, alguien pueda ver luz.

Para que, en medio de lo difícil, alguien pueda encontrar esperanza.

Para que, en medio de lo humano, alguien pueda sentir a Dios.

Ser de bendición no siempre se trata de grandes acciones. A veces es una palabra a tiempo, una actitud diferente, una paz que no se explica… una luz que simplemente está.

Hoy abrazo mi asignación con humildad y con fe.

Porque si Dios me envió, Él mismo se encargará de sostenerme, capacitarme y usarme.

Y aunque no escriba todos los días en este diario… mi vida seguirá siendo una carta abierta donde Dios escribe, día a día, su propósito.

05/04/2026

03/04/2026
03/04/2026

1. Amor 2. Epignosis 3. Discernimiento 4. Escogencia

02/04/2026
Cuando el corazón se distrae… y Dios te vuelve a encontrarHay días en los que el alma se despierta distinta… más callada...
01/04/2026

Cuando el corazón se distrae… y Dios te vuelve a encontrar

Hay días en los que el alma se despierta distinta… más callada, más sensible, más consciente.

Hoy fue uno de esos días.

Amanecí con una nostalgia suave, de esas que no duelen, pero sí revelan. Mientras pensaba en todo lo que implica el ritmo de la vida —las responsabilidades, los pendientes, lo urgente— entendí algo que estremeció mi corazón: qué fácil es distraerse… qué fácil es comenzar a caminar sin notar que poco a poco te estás desviando.

No se trata de grandes errores.

A veces, es solo el olvido silencioso de lo esencial.

Me di cuenta de que, en medio del afán diario, mi enfoque había comenzado a diluirse. Sin darme cuenta, estaba dejando en segundo plano lo más importante: vivir para Cristo. Ese propósito que no cambia, que no depende de circunstancias, que no se ajusta al calendario… pero que sí requiere de una decisión diaria.

Hoy, mientras en Guatemala se desarrolla ese retiro de verano que tanto bendice mi vida, mi corazón sintió un pequeño vacío por no poder estar allí. Pensé que me lo estaba perdiendo… que tal vez este año sería diferente.

Pero en medio de ese sentir, Dios habló.

No con estruendo, sino con esa voz suave que abraza el alma.

Me recordó que Él no está limitado a un lugar, a un evento o a una temporada. Me hizo entender que Su presencia no depende de dónde estoy, sino de cuánto le abro mi corazón.

Dios está aquí.

Conmigo.

Ahora.

Y nunca se ha ido.

Porque la verdad es esta: Él no se aleja… somos nosotros quienes, distraídos, dejamos de buscarle con la misma intensidad.

Hoy volví a ese lugar.

No físico, sino espiritual.

Ese espacio íntimo donde el alma se rinde, donde el corazón recuerda, donde todo vuelve a alinearse.

Y comprendí que no necesito estar en un retiro para ser alcanzada por Su presencia. No necesito moverme de lugar… necesito volver a Él.

Porque al final, no se trata de dónde estamos, sino de en quién permanecemos.

Hoy, en medio de mi nostalgia, encontré nuevamente mi dirección.

Y si tú también sientes que te has distraído, que el ruido de la vida te ha desenfocado, recuerda esto: Dios sigue ahí… esperándote, con los brazos abiertos, listo para recordarte quién eres y para qué fuiste llamado.

Nunca es tarde para volver.

Dirección

San Salvador

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando El Diario de un Salmista publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir