24/05/2026
Nos acostumbramos tanto
a habitar nuestro cuerpo
de una sola manera
que dejamos de notar los matices.
Hay un lado que resuelve.
Que sostiene.
Que va al frente sin dudar.
Y otro que,
a veces,
se queda un poco atrás.
No porque esté “mal”.
Sino porque el sistema aprendió
a organizarse así.
Y esa organización
no aparece solo en el movimiento.
También aparece
en cómo reaccionamos.
En cómo pensamos.
En cómo nos protegemos.
En emociones que vuelven siempre parecido.
En formas de hacer esfuerzo
sin darnos cuenta.
Lo repetido
se vuelve automático.
Y lo automático,
con el tiempo,
empieza a sentirse como identidad.
“yo soy así”
Hasta que un día
algo se rigidiza.
El cuerpo.
La respiración.
La percepción.
Las posibilidades.
Pero la buena noticia
es que no estamos atrapados
en una sola forma de organizarnos.
Cuando empezamos a prestar atención
(con curiosidad,
no con exigencia),
el sistema nervioso descubre
que existen otras opciones.
Y cuando aparecen opciones,
algo cambia.
El esfuerzo se reparte distinto.
La percepción se amplía.
Y muchas veces,
también cambia
la manera de estar en el mundo. 🌀
¿Sentís que hay un “lado”
o una forma automática
que aparece siempre en vos?