05/05/2026
Quiero que me conozcan más allá de las cartas que leo.
Por eso empiezo un viaje de 22 semanas: cada semana un arcano mayor me hará una pregunta y la responderé acá, en voz alta, frente a quienes me siguen.
22 arcanos. 22 preguntas. 22 respuestas —una por semana— para que me puedan conocer más.
Empezamos por el principio.
Semana 1 · 0. El Loco
¿Cuál fue el primer salto al vacío que recuerdas haber dado?
Tenía 33 años y ocho de carrera. Era reclutadora estratégica en consultoras de head hunting: investigaba mercados, dibujaba organigramas, diseñaba búsquedas, llamaba candidatos, sostenía cada proceso hasta encontrar a la persona indicada. Pero ese último año algo en mí ya no encendía. Una sensación tibia, de ciclo cumplido, de estar viva en un lugar donde mi alegría ya no cabía.
En las horas de almuerzo, escapaba a un café a leer el Tarot. Era mi pequeño rito clandestino. Las cartas se abrían sobre la mesa y algo en mí se abría con ellas. Ahí —solo ahí— sentía una luz que ningún otro espacio me daba. Había vuelto al Tarot un año antes, después de un curso con Gabriela Rodríguez, y al hacerlo me reencontré con algo que empecé a los 14 y nunca solté del todo.
Y un día me despidieron.
Al principio fue caída. Vértigo. La sensación literal de que el suelo se iba. Lloré lo que tenía que llorar. Pero después, en medio de ese vacío, apareció una pregunta que iba a cambiarlo todo: ahora que esto pasó, ¿qué quieres hacer con tu vida?
Y por primera vez me atreví a contestarme con la verdad. No tenía que esperar a jubilar para vivir desde mi propósito. Lo que amaba ya estaba aquí, esperándome desde los 14.
Un día de 2018, con toda la fe y ningún plan, abrí mi Instagram. Y lo que vino después todavía me emociona contarlo: empecé a vivir de este oficio. Mi vida giró —merecidamente— hacia los símbolos y la terapia. Hacia lo que siempre fue mío y no me había dado permiso de habitar.
Hoy lo miro hacia atrás y entiendo: aquel despido no fue una caída. Fue el empujón que necesitaba para saltar.
El Loco no avanza porque sepa hacia dónde va. Avanza porque algo en él ya no puede quedarse. Y porque, aunque tiemble, confía.