25/03/2026
El verde💚 que no es tan verde💙… y ahora quiere ser de todos los colores.🤔
|| Alejandra Abasolo la segunda curul del Partido Conservador que se tiñó de verde.
En el complejo tapiz de la política regional nariñense, donde las lealtades son fluidas y las alianzas se tejen en la sombra, la reciente victoria electoral de Alejandra Abasolo para la Cámara de Representantes ha encendido un debate que va más allá de la simple aritmética de votos. El titular es directo y contundente, pero detrás de la aparente "teñidura de verde", se esconde una realidad política que muchos interpretan como una victoria estratégica para el Partido Conservador.
Si bien es cierto que Alejandra Abasolo se eligió bajo la bandera del Partido Alianza Verde, un partido que históricamente ha enarbolado las banderas de la alternatividad y el cambio, la percepción que prevalece en los círculos políticos regionales es que su curul se siente, piensa y actúa como la segunda curul del Partido Conservador en el departamento. Esta percepción no es un simple capricho de los observadores; se basa en un análisis detallado de sus alianzas, sus apoyos clave y la dinámica que precedió a su elección.
El factor más determinante que sustenta esta tesis es el innegable apoyo que Abasolo recibió por parte del actual Gobernador de Nariño. Esta alianza, más que una simple convergencia programática, fue vista como una maniobra política de alto nivel. El Gobernador, con su peso político y su red de influencia, logró movilizar una base de apoyo que fue fundamental para asegurar la victoria de Abasolo. Sin embargo, este apoyo tuvo un precio político significativo para las fuerzas de la alternatividad.
El impacto más directo de esta alianza fue la división y el debilitamiento de la alternatividad en Nariño. Al apoyar a una candidata que, aunque "verde" en el papel, tenía claras inclinaciones y alianzas con el sector más tradicional de la política, se restó fuerza a otras candidaturas que buscaban una verdadera ruptura con el pasado. Este "caballo de Troya" verde en el corazón de la alternatividad ha logrado un objetivo crucial: diluir la fuerza de los movimientos que buscan un cambio estructural en la representación parlamentaria.
Como resultado, el panorama de la Cámara de Representantes por Nariño ha quedado configurado de una manera que perpetúa las estructuras tradicionales. Las fuerzas se han dividido entre el Pacto Histórico, que representa una parte de la alternatividad, y el Partido Conservador, que ahora cuenta con una curul "en la sombra" a través de Abasolo. Esta división ha impedido que la alternatividad tenga una presencia más mayoritaria y cohesionada, lo que a su vez limita su capacidad para influir en las decisiones a nivel nacional y para impulsar las reformas que el departamento necesita.
La "mimetización" de la curul de Abasolo es, por tanto, una victoria silenciosa para el conservadurismo, que ha logrado mantener su cuota de poder utilizando una bandera que, en teoría, debería ser su antítesis. Es un recordatorio de que, en política, las apariencias pueden engañar y que las verdaderas dinámicas de poder se juegan en las alianzas y en las estrategias que se tejen detrás de los escenarios.
Para los electores de Nariño, este escenario debe servir como una lección sobre la importancia de escudriñar los verdaderos intereses que se esconden detrás de cada candidatura y de no dejarse llevar por simples etiquetas o colores partidistas. El futuro del departamento depende de una representación que refleje fielmente las aspiraciones de cambio de su gente, no de una que se mimetice con las viejas estructuras de poder bajo una piel de cordero. Te lo contó