28/02/2015
**El planeta tierra, lugar donde los seres humanos habitan junto a las demás criaturas, en este astro dividido en tierra y agua los humanos luchan entre sí por sobrevivir, ríen, lloran, lamentan y sufren, hasta que eventualmente sus vidas se apagan, para después reencarnar y empezar de nuevo, pero más arriba de los humanos se encuentran aquellos seres que con su poder rigen la tierra, aquellos cuya existencia es eterna y poseen en su interior la fuerza del universo, capaz de destruir planetas y alcanzar la virtud divina, aquellos seres conocidos como dioses, que desde la era del mito han gobernado sobre la tierra y sobre los seres humanos, trayéndoles la vida, el conocimiento, la sabiduría e incluso la muerte, creando con su fuerza las estaciones, el sol, la luna y todo aquello que vemos, pero entre estos dioses sobresale uno, hermano de Zeus el dios de los dioses y Poseidón el emperador de los mares, Hades soberano de la muerte y gobernante del inframundo, el lugar donde las almas de los humanos pasan la eternidad después de la muerte y donde son castigados por sus pecados, pero hay alguien que se opone a este destino, la hija de Zeus, la diosa de la sabiduría, Athena, por esta razón desde el inicio de los tiempos Athena y Hades han luchado para tomar el control de la tierra y de los humanos, esta batalla entre dioses se repite cada 250 años bajo el nombre de la gran guerra santa, donde ambos bandos envían a sus ejércitos para batallar hasta la muerte y finalmente decidir que Dios gobernara sobre la tierra.
Entre Europa del sur y África del norte, rodeada por vastos mares entre ellos el mediterráneo, se encuentra la república italiana, conocida por sus hermosos mares y sus espectaculares estructuras, que la convierten en un recuerdo del pasado con la esperanza de un brillante futuro, pero lejos de las grandes ciudades y de las famosas estructuras, más allá de las extensas campiñas, se encuentra un pequeño pueblo rodeado de montañas, sus calles empedradas y sus casas construidas con ladrillos de barro hacían del pueblo un hermoso lugar para vivir, justo a medio día sonaban las campanas de la iglesia las cuales hacían que las hermosas aves blancas que yacían en los tejados alzaran el vuelo y desaparecieran en el brillante sol, grandes y verdes árboles se alzaban entre las edificaciones del pueblo, que junto a los arbustos y flores que crecían al lado de ventanas y puertas dejaban ver el amor de las personas hacia la naturaleza, pero lejos del pueblo, en la montaña más alta un joven busca llegar a la cima, junto a él un pequeño cachorro de pelaje blanco que lo acompaña en su caminata, el joven de unos escasos 15 años se esfuerza por subir la empinada montaña, su traje similar al de los sacerdotes se ve cubierto de polvo a causa de algunas pequeñas caídas que ha sufrido el muchacho en su ardua tarea de coronar la montaña, la cual se encuentra cubierta por gigantescos árboles que la tiñen con su verdor, a causa de esto muy poca luz llega al camino que va hacia la cúspide, solo unos escasos rayos que se cuelan entre las hojas llegan al suelo, la tierra del camino compacta como arcilla hace que las huellas del calzado del joven queden levemente grabadas en el suelo, al igual que las de su fiel compañero canino, los largos cabellos dorados del joven se ondean lentamente a cada paso que da, por un instante se detiene mientras eleva su brazo para con la muñeca limpiarse el sudor de la frente y elevar su mirada hacia adelante para ver que aquel largo camino de árboles finalmente se terminaba dejando ver una gran luz que se reflejaba en los hermosos ojos azules del joven, un azul similar al del cielo despejado de aquel día, un color tan puro y noble que reflejaba perfectamente su alma, observo fijamente el final del camino, bajo su brazo y después su mirada hacia su amigo, le sonrió dulcemente cerrando sus ojos.
-Parece ser que ya hemos llegado-
El pequeño cachorro dio un fuerte ladrido mientras ambos dirigieron de nuevo su mirada al final del camino, el joven lleva en uno de sus brazos un lienzo y un caballete, de pronto los toma con su mano y los cambia de posición, rodeándolos con ambos brazos, casi como si los abrazara, inmediatamente ambos se dirigen corriendo a la salida del camino que emana una luz tan fuerte que no deja ver nada de lo que se encuentra más allá, el cachorro y el joven atraviesan esa luz y llegan a un inmenso campo de flores de todos los colores, una pequeña brisa corre por aquel mágico lugar que hace que algunos pétalos de flores se desprendan y dancen en esa brisa de manera hermosa, en el centro de aquel campo se encuentra un pequeño kiosco de mármol cubierto por algunas enredaderas con flores rojas que transforman este lugar en un sitio casi divino, el muchacho asombrado con tal hermosura decide extender su caballete y poner sobre este el lienzo que ha cargado por todo el camino, mete su mano en su bolsillo derecho y saca un pincel con algunas pinturas, así comienza a plasmar sobre ese lienzo en blanco aquella escena que observan sus ojos, mientras tanto su amigo peludo corretea por el campo, el joven lo observa y se sonríe dulcemente, el cachorro decide caminar hasta donde se encuentra el muchacho y sentarse a su lado observándolo, aquel ser de tan pura alma se prepara para iniciar su pintura, ya ha mojado su pincel en uno de los tintes rojos que s**o de su bolsillo, observa fijamente el paisaje y después el lienzo, lentamente acerca el pincel al centro de la tela hasta que las cerdas bañadas de rojo tocan la superficie del cuadro, en ese instante un viento muy fuerte recorre el lugar que se ve envuelto en una tormenta, el cachorro rápidamente se pone el posición de ataque hacia el joven mientras gruñe, aquel hermoso lugar se ve envuelto con un aura de maldad y oscuridad misteriosa, el muchacho se queda inmóvil pero en un instante deja caer su pincel al suelo, el sonido de este retumba por toda la zona mientras su brazo regresa a su posición normal abruptamente, el rostro de aquel joven se ve cubierto por sus cabellos rubios que ahora se habían opacado, lentamente eleva su cabeza dejando ver una expresión de asombro, sus ojos azules completamente abiertos mientras observaban a la nada, en su ojo derecho se va asomando una lagrima, pero esta es diferente ya que rápidamente se torna roja como la sangre, finalmente su ojo no la puede contener más y esta cae por su mejilla, el muchacho baja de nuevo su rostro cubriendo con sus cabellos sus ojos y nariz, sus labios forman una sonrisa muy diferente a todas las anteriores, vuelve a elevar la cabeza dejando ver de nuevo sus ojos, pero su rostro es diferente, aquella pureza que antes reflejaba se ha perdido y se ha transformado en una maldad nunca antes vista, con su muñeca se limpia la sangre de su mejilla mientras tanto el cachorro continua gruñéndole ferozmente, él lo observa y se agacha, extendiendo su mano le acaricia la cabeza y el animal regresa a ser dócil y cariñoso con él, el muchacho lo toma con sus manos y lo alza, el cachorro le lame la mejilla dulcemente, ambos se ven rodeados de un aura maligna que hace que el traje y el cabello del joven se ondeen lentamente, el observa fijamente sin dejar de sonreír las flores del suelo, están rápidamente se empieza a marchitar, cubriendo el suelo de sus pétalos y hojas secas
-Ya recuerdo quien soy, yo soy Hades, dios de la muerte y el inframundo, he vuelto a este mundo para cubrirlo de oscuridad, jum, prepárate Athena, que esta guerra santa ha comenzado-
Pronuncio el joven con una voz sombría y tenebrosa, mientras aquel lugar era cubierto por el aura del dios del inframundo y las nubes de tormenta se extendían rápidamente por la montaña haciendo que a su paso todo muriera, arboles, aves, insectos e incluso que el agua se convirtiera en sangre, un pequeño pétalo se posó en el pecho del dios y al tocarlo este se impregno de un aura oscura que causo que desprendiera unos rayos de luz purpura, el pétalo envuelto en esa luz empezó a cambiar de forma creando una cadena que rodeo el cuello de Hades, finalmente el pétalo se volvió metálico y tomo la forma de una estrella de cinco puntas, las cuales se unían por un circulo, en el centro de la estrella grabada una corona de olivo y una cinta, sobre la cinta la frase “yours ever” que significa siempre tuyo, finalmente el dios del inframundo, aquel que rige la muerte se encontraba en el mundo de los humanos, aquella lucha planeada desde la era del mito daba comienzo, Athena y Hades nuevamente se enfrentarían junto a sus ejércitos por el control de la tierra, la guerra santa por fin ha comenzado**
By: Hades, Dios del Inframundo