05/04/2023
Con datos como que por ejemplo el sector del cemento es responsable del 5% de las emisiones del CO2, o que el sector de la construcción comercial y residencial representa el 39% del dióxido de carbono emitido a la atmósfera, a la vez que genera el 30% de residuos sólidos y el 20% de la contaminación del agua, nos pueden hacer tener una sensación pesimista sobre conseguir una construcción sostenible.
Pero bien es cierto que quizá estos datos tan alarmantes han hecho que todos los Gobiernos en Europa, y en parte del mundo, desarrollen políticas que favorezcan la reducción de emisiones de CO2. Además, las nuevas formas de construir se están poniendo en valor, como es el caso de la construcción en madera o la propia industrialización de la construcción, como herramientas necesarias para conseguir este objetivo.
Pero, ¿qué hacemos con el parque de edificios que ya tenemos construidos?. Pues intentar que sean más eficientes energéticamente y para ello tenemos distintas maneras de conseguirlo. El primer paso debería ser que fueran edificios bien aislados, y en este punto, el aislante de celulosa es un aislante 100% eficaz, ecológico y económico, que consigue aumentar el confort térmico y acústico del edificio, además de conseguir bajar el gasto en la factura de la luz o el gas. Indudablemente, sistemas de obtención de energía como la instalación placas solares, o la instalación de sistemas de aerotermia convertirán estos edificios en menos dependientes energéticamente, y por tanto más sostenibles.