18/05/2026
🧿¿Existieron mujeres capaces de controlar a las manadas de lobos con el poder de su mente?
🐺 A PEEIRA DOS LOBOS: EL HADA CAPITANA DE LAS MANADAS
Mucho antes de que el cine de terror colonizara nuestras mentes con la figura del hombre lobo, en las aldeas más profundas de Galicia, Asturias y Portugal se susurraba otra historia. Una más real, más humana. Eran las Peeiras, las pastoras de lobos. Marcadas desde el nacimiento y perseguidas más tarde por la Inquisición, estas mujeres compartían un destino inevitable: el bosque las reclamaba como sus alfa. ¿Fueron una simple leyenda rural, el fruto de la miseria extrema o un vínculo real e indomable con la naturaleza salvaje? Prepárate para adentrarte en el monte y descubrir el mito más fascinante, silenciado y profundo de nuestro folclore.
*¿Quién es la Peeira? La marca del nacimiento:
A diferencia del licántropo clásico, la Peeira no sufre una metamorfosis física. No le crece pelo, no le brotan garras, ni se deforma bajo la luna llena. Mantiene siempre su apariencia de mujer, pero su humanidad queda suspendida.
La tradición oral señala un origen muy específico para este fenómeno basado en el orden de nacimiento dentro de una familia, donde el mito fue evolucionando con el paso de los siglos:
-El origen primigenio (El número 9 pagano): En los relatos más arcaicos de raíz pre-cristiana e indoeuropea, la cifra sagrada de la naturaleza era el nueve. La creencia original dictaba que el estigma caía sobre quien naciera en noveno lugar de forma consecutiva y sin hermanos del s**o opuesto de por medio.
-La adaptación posterior (El número 7 cristiano): Con la evangelización de la Edad Media, la Iglesia impuso su propia simbología bíblica (los siete días de la Creación, los siete sacramentos). El folclore asimiló este cambio, y la superstición se trasladó también al séptimo hijo o hija consecutivo.
-El destino de estas criaturas estaba rígidamente marcado por su s**o desde la cuna. Si el séptimo o noveno recién nacido de la familia era un niño, la maldición lo condenaba a convertirse en lobishome (hombre lobo), sufriendo la transformación física animal durante las noches. En cambio, si nacía una niña, su destino era ser una Peeira.
-Llegada a la madurez, una fuerza invisible empujaba a esta mujer a abandonar su hogar y adentrarse en la espesura. Allí no era una presa, sino la reina alfa. Los lobos la reconocían como su capitana: curaba sus heridas, gobernaba sus cacerías y dictaba a qué aldeas atacar y a cuáles respetar.
-Entre el mito y la realidad: Lo que dicen los etnógrafos
La Peeira no es un invento de la literatura fantástica actual. Su figura quedó registrada en el siglo XIX y principios del XX por los grandes rescatadores de la cultura popular lusa y gallega:
-En Portugal: El célebre filólogo y etnógrafo Leite de Vasconcelos, en su monumental obra Traditiões populares de Portugal, documentó relatos en el norte del país sobre mujeres que vivían en los bosques gobernando manadas. Una de las leyendas más famosas se sitúa en Guimarães, vinculada a la estirpe de los Mendes-Macedo.
-En Galicia: El polifacético escritor y etnógrafo Vicente Risco rastreó la presencia de esta "pastora de lobos" en el rural gallego, conectándola con el aislamiento de las comunidades de montaña y la necesidad ancestral de personificar el peligro del bosque.
-Hacia el oriente: Al cruzar las montañas hacia Asturias, el mito no desaparece, sino que cambia de nombre. Allí se la conoce como La Llobera, una mujer con idénticos poderes y destino salvaje. En este territorio, la leyenda se cruza de forma sobrecogedora con la realidad histórica a través de la fascinante figura de Ana María García, conocida como "La Llobera de Llanes".
-Nacida en Posada de Llanes en el siglo XVII, la vida de Ana María estuvo marcada por el sufrimiento, el maltrato de su padrastro y una pobreza extrema que la obligó a mendigar por los montes asturianos. Según los legajos históricos conservados, fue en ese aislamiento donde afirmó haber recibido el don de pastorear manadas de lobos. El encuentro con su maestra Catalina González. Tras huir de su hogar a los 14 años embarazada debido a los abusos sufridos, Ana María encontró refugio en la aldea de Bricia (Asturias). Allí entró a servir en la casa de una anciana viuda llamada Catalina González, descrita como una de las hechiceras más temidas y famosas de la comarca.
-Fue Catalina quien actuó como su mentora. Según la propia confesión de Ana María, su ama la inició en los ritos mágicos para convocar y dominar a los lobos (que el tribunal calificó como "demonios disfrazados"). Catalina le enseñó los silbidos y ritos necesarios para pastorear a una manada específica de siete lobos, cada uno con su propio nombre. Finalmente Catalina entregó su “saio” a Ana Maria, para formalizar de esta manera el traspaso generacional y de poder, su legado como bruja .
-Tiempo después, la fama de Ana Maria cruzó fronteras hasta que terminó atrapada por las garras de la Inquisición, siendo juzgada en el tribunal de Toledo en 1648. Al contrario de lo que solía ocurrir con la brujería en Europa, no acabó en sentencia de muerte; los inquisidores determinaron que sus supuestos pactos eran fruto de la miseria y el delirio, por lo que su condena se limitó a cuatro meses de reeducación cristiana, tal y como recoge su expediente histórico. Su proceso se convirtió en uno de los casos de "brujería lobera" más célebres y mejor documentados de toda la península ibérica. Si consiguió sobrevivir a los calabozos de la inquisición toledana, es un misterio, porque es ahí donde se le pierde la pista.
-El regreso imposible: "O monte non sae de la muller"
Los relatos populares a menudo se centran en el drama de su retorno. ¿Qué pasaba si una Peeira decidía volver a su aldea? Los etnógrafos recogieron el profundo recelo con el que los vecinos recibían a estas mujeres. Se decía que sus ojos conservaban una fijeza animal y que los perros de los pueblos se encogían a su paso.
Para retenerlas, el folclore describe el Ritual de la Ropa: si la familia lograba encontrar la ropa humana que ella había dejado en el monte al marchar y la quemaba, o si le entregaban una prenda nueva bendecida, conseguían "atar" su alma de nuevo a la civilización.
-Sin embargo, el desenlace de estas historias suele ser melancólico. Como dice el refrán popular gallego: "Podes sacar á muller do monte, pero non podes sacar o monte da muller" (Puedes sacar a la mujer del monte, pero no puedes sacar el monte de la mujer). Tarde o temprano, la llamada de la manada terminaba imponiéndose.
*Yo seguiré siempre en el lado salvaje, que nunca saquen el monte de mi. ¡Larga vida al lado salvaje! 🐺🍂 ZeltíaALobaMeiga@
*Fuentes históricas y etnográficas:
-Para el proceso de la Llobera ante la Inquisición: El caso real está minuciosamente transcrito y analizado en el libro indispensable del historiador Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio, titulado Bruxas, lobos e Inquisición: El proceso de Ana María García, la Lobera (Editorial Nobel, 1996). También el célebre antropólogo Julio Caro Baroja recoge extractos de este juicio en sus estudios sobre la brujería en España. El legajo originalizado se custodia hoy en el Archivo Histórico Nacional dentro de la sección Inquisición de Toledo.
-Para el folclore en Portugal: La obra fundamental es la del filólogo José Leite de Vasconcelos, Tradições populares de Portugal (1882), concretamente sus apartados dedicados a la "Fada dos lobos" y los mitos de la Raya fronteriza.
-Para el folclore en Galicia: Los estudios del etnógrafo Vicente Risco publicados en la mítica Revista Nós y sus ensayos sobre la licantropía galaica, además de las recopilaciones modernas del investigador Antonio Reigosa en su archivo de literatura oral.