08/07/2026
A veces el bebé ya se ha soltado del pecho, pero el caso sigue hablando.
Cuello en hiperextensión, boca abierta, labios edematizados, mofletes tensos, paladar profundo, narinas estrechas…
Todo puede aportar información.
Como profesionales, no podemos valorar una toma mirando solo si “se engancha” o si “succiona”.
Hay que mirar el cuerpo entero.
La nariz también nos habla, esos agujeros pequeñitos, bebé que les cuesta respirar, siempre con esa sensación de nariz atascada de mocos.
Para profesionales que quieren seguir aprendiendo lactancia desde la práctica real.
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