18/05/2026
Para que una investigación salga del laboratorio, se proteja, se valide y llegue a la sociedad, hacen falta instituciones que actúen como hélices reales del proceso: universidad, administraciones públicas, oficinas de transferencia, fundaciones, centros de investigación y tejido empresarial.
Programas como Agustín de Betancourt o Talentum son fundamentales porque dan algo que la transferencia necesita: tiempo, estructura, acompañamiento y remuneración digna.
Investigar es un sueño.
Transferir exige condiciones.
Y si queremos que más conocimiento universitario llegue al territorio, necesitamos políticas públicas estables que permitan a los investigadores trabajar con continuidad, seguridad y ambición.
Gracias a la , al , a la OTC, a la y a todas las entidades que siguen apostando por convertir investigación en impacto real.