11/05/2015
Hace años inicié el proyecto de DIDOP Educación para el Optimismo, junto a un equipo de personas maravillosas, con la ilusión de ayudar a otras personas para que sus vidas fuesen más plenas y llenas de ilusión. La vida quiso darme una lección y me fué enviando uno tras otro y, un corto periodo de tiempo, los golpes mas duros recibidos a lo largo de toda mi vida y me hundí, me hundí como nunca pensé que podría hundirme y, aunque en mi arrogancia pretendí seguir adelante con el proyecto durante un tiempo, finalmente tuve que admitir que no estaba en condiciones de hacerlo. Hoy, casi cuatro años después de iniciar esa andadura y después de haber trabajado mucho en mi misma, vuelvo a sentirme poco a poco cada vez más viva, humana e imperfecta y me encanta. Aunque al menos por ahora no tendrá el caractér de proyecto editorial y formativo que tuvo en sus inicios, seguiré aportando las píldoras que la vida y la experiencia me permitan compartir. Un fuerte abrazo y todo mi cariño a todas las personas que aún nos seguís y a todas las que hicieron posible que pusiésemos en marcha Educación para el Optimismo y que aún tienen una estrecha relación conmigo, Esther García, Berta Carmona, Carlos del Pino, Alberto Petidie, Verónica Carrillo y Raúl Márquez. Ana Uruñuela