22/05/2026
Jugar también es aprender a sentir y conocer nuestro cuerpo.
En esta actividad trabajamos cómo el/la niño/a identifica las posiciones de su cuerpo y las reproduce a través del juego.
Primero observa la figura y organiza las piezas para recrear la postura y, después, la reproduce con su propio cuerpo.
Aunque parezca un juego sencillo, detrás hay grandes aprendizajes: coordinación, atención, control corporal y comprensión espacial.
Cuando un niño/a desarrolla una buena conciencia corporal, se siente más seguro en sus movimientos, mejora su coordinación y le resulta más fácil participar en las actividades del día a día.
Desde Terapia Ocupacional buscamos que estas experiencias sean significativas, motivadoras y adaptadas a cada niño/a, porque aprender siempre es más fácil cuando se disfruta.