08/03/2024
Hipatia, nacida en Alejandría (Egipto) en el siglo IV, es la más famosa de todas las científicas de la Antigüedad. Esta maestra de filosofía, astronomía y matemáticas era hija del filósofo Teón, que la educó para convertirla en «un ser humano perfecto» (en una época en la que, en realidad, se consideraba que las mujeres no eran seres humanos como los hombres). Su condición de pagana llevó a los cristianos a contemplarla como una hereje.
El 8 de marzo del 415 d. C., un grupo de monjes fanáticos, bajo la orden del obispo Cirilo de Alejandría, asesinaron a Hipatia después de arrancarle los ojos cuando aún estaba viva. Posteriormente, descuartizaron su cuerpo y quemaron sus restos. Tras su muerte, los discípulos de la escuela de Hipatia en Alejandría se dispersaron y su saber quedó en manos de las instituciones eclesiásticas.
Rita Levi-Montalcini. Del libro Las pioneras
Después de años de funcionar como una sociedad patriarcal la mujer ha reclamado, y con justificada razón, el lugar que nunca deberían haber perdido en el funcionamiento y desarrollo de las sociedades. Más allá de la lucha de las reivindicaciones femeninas y de las regulaciones que han surgido en las últimas décadas la incorporación de la mujer en las organizaciones es mucho más que solo un requerimiento a cumplir. Diversos estudios demuestran que el hemisferio derecho del cerebro está ligado con la imaginación y con la creatividad del individuo, y es justamente la mujer quien toma ventaja en el uso de esta parte del cerebro. Por lo tanto, la incorporación de la mujer está directamente ligada con la capacidad innovadora de una empresa que en los tiempos actuales más que un elemento diferenciador de las compañías es una necesidad para que una organizacion permanezca viva.