25/10/2026
🏴☠️ ALVARADO, 1651: LA MADRUGADA EN QUE LLEGARON LOS PIRATAS
Hay historias de nuestro querido Alvarado que permanecieron durante siglos escondidas entre viejos documentos.
Esta ocurrió hace 375 años.
En la madrugada del 26 de mayo de 1651, cuando todavía faltaba alrededor de media hora para amanecer, el entonces puerto de San Cristóbal de Alvarado fue sorprendido por un grupo armado de piratas franceses y holandeses.
Eran aproximadamente las cuatro de la mañana cuando el silencio se rompió con numerosos disparos y el sonido de una caja o tambor. José de Mora, uno de los vecinos que posteriormente rindió declaración, contó que salió a la calle todavía en camisa y se encontró frente a los atacantes.
UN CARPINTERO QUE TRABAJABA EN NUESTRA IGLESIA
Como testigo se encontraba Juan Fernández, maestro carpintero y vecino de Veracruz, quien llevaba varios días en Alvarado trabajando precisamente en las obras que se realizaban en la iglesia parroquial de San Cristóbal.
Se hospedaba en casa del cura y vicario, Francisco Gutiérrez de Estrada. Al escuchar el alboroto, ambos salieron e intentaron dirigirse hacia la iglesia, pero antes de llegar fueron capturados.
Primero encontró una escuadra de doce hombres. Al ser llevado al río vio a otros trece.
Eran 25 hombres, armados con escopetas y pistolas.
Desde las embarcaciones donde permanecieron prisioneros, pudieron observar el saqueo de Alvarado.
“San Cristóbal de Alvarado era entonces un pequeño puerto de apenas unos cientos de habitantes. La llegada repentina de unos 25 hombres fuertemente armados, antes del amanecer, debió representar una fuerza formidable para aquella pequeña comunidad.”
SAQUEARON LA IGLESIA Y LAS CASAS
Los atacantes entraron a la iglesia parroquial y se llevaron lámparas, candeleros, cruces, la custodia, ornamentos y objetos de plata. El saqueo fue de tal magnitud que, según el expediente, prácticamente no dejaron lo necesario para celebrar misa.
Después hicieron lo mismo con las casas de los vecinos, llevando hacia sus embarcaciones plata, ropa y otros bienes.
La investigación inicial calculó el valor total de lo robado en alrededor de 12 mil pesos de aquella época. José de Mora estimó que solamente la plata de la iglesia valía más de 4 mil pesos.
Pero entre todo lo que Juan Fernández vio sacar del templo aparece una pequeña frase que, 375 años después, tiene un significado enorme para nosotros:
“…la corona de la Virgen del Rosario…”
Ahí está escrita.
En un documento de 1651.
La referencia nos permite establecer documentalmente que la devoción a Nuestra Señora del Rosario ya estaba presente en San Cristóbal de Alvarado a mediados del siglo XVII.
NO FUE SOLAMENTE UN SAQUEO
Aquella madrugada también hubo pérdida de vidas.
Los primeros testimonios hablan de diez mu***os y nueve heridos. Juan Fernández, interrogado posteriormente en Veracruz, declaró haber encontrado nueve mu***os y más de doce heridos, entre hombres y mujeres.
Una vez asegurado el botín en dos embarcaciones, se llevaron consigo a los prisioneros, salieron por la barra y finalmente los dejaron en tierra del otro lado del río, hacia el sur.
375 AÑOS DESPUÉS, SUS VOCES TODAVÍA NOS HABLAN
El 15 de junio de 1651, apenas veinte días después del ataque, el capitán Ignacio Durango Laris, teniente de corregidor, abrió formalmente una investigación en el que el propio expediente denomina “puerto de San Cristóbal de Alvarado”.
Gracias a aquellas diligencias conocemos hoy las declaraciones del cura y vicario Francisco Gutiérrez de Estrada, del vecino José de Mora y del maestro carpintero Juan Fernández.
No son personajes inventados para contar una historia.
Fueron hombres que estuvieron allí y declararon sobre lo que habían visto y vivido.
Han transcurrido 375 años desde aquella madrugada.
El Alvarado que ellos conocieron prácticamente ha desaparecido. Sus casas, su iglesia y el aspecto de su puerto eran muy diferentes de los nuestros.
Pero el río sigue ahí.
La barra sigue ahí.
San Cristóbal continúa dando nombre a nuestra parroquia.
Y la Virgen del Rosario sigue ocupando un lugar muy especial en el corazón de los alvaradeños.
Quizá por eso resulta tan emocionante descubrir que, entre las páginas de un expediente de 1651, todavía podemos escuchar las voces de quienes habitaron nuestro terruño hace casi cuatro siglos.
Porque conocer la historia de Alvarado no es solamente mirar hacia atrás.
Es descubrir qué tan profundas son nuestras raíces.
Esta investigación nació gracias a la información y documentación que generosamente compartió conmigo mi amigo e investigador alvaradeño Plinio A. Almeida Cruz. A partir de aquella valiosa pista fue posible profundizar en el expediente de 1651 y reconstruir, 375 años después, lo sucedido aquella madrugada en San Cristóbal de Alvarado.
Mi agradecimiento a Plinio por seguir abriendo puertas a la memoria de nuestro querido terruño.
📜 Fuente documental: Archivo General de la Nación, “Ataque y saqueo del puerto de Alvarado. 1651”, Boletín del Archivo General de la Nación, tomo XXIV, núm. 3, 1953, pp. 501–508.
🏴☠️