27/02/2020
Me gusto como explica el paro del 9 de marzo. Lo comparto.
Unirme al paro me va a costar. Le voy a pagar a las mujeres de mi equipo pero mis clientes no me van a pagar a mí. No voy a generar ganancias ese día, no voy a contestar correos ni a estar en mis redes sociales. Tampoco saldré ni a la esquina y no, tampoco veré Netflix porque eso también es consumo. Me pondré a leer, desempolvaré mis DVDs o jugaré algún video juego offline, quiero que se NOTE que no estoy. Me va a costar y es un precio que estoy dispuesta a pagar. Mi hijo sabe que ese día no contará conmigo, que no le ayudaré a hacer las tareas ni haré de comer. No podrá estar conmigo, abrazarme, ni le daré su beso de las buenas noches. Estaba sorprendido, así que preguntó, ¿por qué? Porque si algo me hubiera pasado, no podría volverte a besar. Porque si fuera una de tantas mujeres que no regresan a casa no me volverías a ver. Porque si fuera una de ellas mi casa, mi trabajo, mis amigos notarían mi ausencia. He tratado de estar ahí par a todas las que han pedido ayuda porque temen represalias en su trabajo, pero también las quiero invitar a que sean valientes, a que se arriesguen, a que nada las detenga. Sí, sí entiendo la presión de pagar una renta, la escuela, la comida... Sí, sí trabajo y sí, sí tengo la mala costumbre de comer. Pero también tengo la gran fortuna de estar viva, de no tener familiares desaparecidos, de estar BIEN y por eso, puedo arriesgarme. Inviten a todas a sumarse al paro, a las que no tienen acceso a las redes sociales también. A las que están en una situación menos privilegiada, a las que trabajan con ustedes. ¿Nos va a pegar a todos este paro? Claro que sí, de eso se trata. Que se NOTE nuestra ausencia y todo lo que aportamos. Que se NOTE que valemos, que se NOTE que no estamos. Porque el martes queremos que no haya NI UNA SOLA que falta, ni una sola que no llegue. Ni una sola que no tenga justicia.
–Anónimo