19/07/2026
El nacimiento es una de las transiciones más profundas en la vida de una madre, un padre y su bebé.
La forma en que un bebé llega al mundo y una familia inicia su camino juntos importa.
No existe una única forma correcta o incorrecta de dar a luz. Pero toda familia merece recibir un acompañamiento compasivo, basado en evidencia científica, que respete sus objetivos, preferencias y necesidades individuales y, sobre todo, que les permita vivir una experiencia en la que se sientan protagonistas de sus decisiones.
Cada nacimiento, desde un parto espontáneo sin analgesia hasta una cesárea programada, tiene el potencial de ser una experiencia positiva, centrada en la familia y profundamente empoderadora.
Un nacimiento empoderado comienza durante el embarazo, con información, preparación y apoyo. Se construye cuando los futuros padres encuentran una partera o un ginecoobstetra que respeta su autonomía y promueve la toma de decisiones compartida. También ocurre cuando reciben educación sobre la realidad del nacimiento y se sienten seguros para tomar decisiones, incluso si el plan cambia de manera inesperada.
La forma en que nacen nuestros hijos deja huella tanto en las familias como en los bebés. Todos merecemos una atención que reconozca la trascendencia de este momento y lo acompañe con respeto, empatía y profesionalismo.
Tomado de International Doula Institute
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