09/05/2026
Hoy cerramos un curso de telar de cintura y me quedo pensando en todo lo que sucede alrededor de los hilos.
Porque en estos espacios no solo aprendemos una técnica.
Durante la clase surgieron preguntas sobre los significados de los símbolos, sobre qué representa cada elemento dentro de un gráfico textil, cómo se vive actualmente en las comunidades y también hablamos sobre el plagio y la importancia de reconocer de dónde vienen estos saberes.
Y mientras escuchaba las preguntas y compartíamos respuestas, confirmé algo que este camino me ha enseñado una y otra vez: el telar transforma.
Como mujer indígena y maestra, ha sido profundamente conmovedor ver cómo cada persona que llega al curso comienza a mirar distinto la cultura, los símbolos y su propia identidad.
Hay quienes resignifican sus raíces, quienes vuelven a preguntarse de dónde vienen, y al no pertenecer a ninguna etnia tienen la libertad de elegir el que más les vibre bonito, hay quienes sienten nostalgia por México al estar lejos de su tierra y encuentran en las clases en línea una manera de acercarse nuevamente a su gente, a los colores, a las prácticas tradicionales y a lo ancestral.
Aunque no pertenezcan a la etnia maya, algo se despierta.
Porque el telar tiene esa fuerza: crear puentes.
Puentes entre personas, territorios, memorias y sentires.
Puentes entre lo ancestral y el presente.
Y eso, para mí, es uno de los regalos más poderosos de enseñar.
Entender que no solo compartimos cómo se teje un lienzo.
A través de los símbolos, los hilos y las historias, también compartimos una forma de ver y habitar el mundo.
Estas imágenes son avances, reconozco el valor, el esfuerzo, la dedicación e interés por aprender de nuestra memoria ancestral.
El telar de cintura no solo crea textiles.
También crea conexión, conciencia y memoria viva. ✨