22/07/2026
Errores al utilizar un cilindro de gas
1. Usarlo acostado
Dentro del tanque hay gas en forma líquida y gaseosa. Cuando permanece de pie, por la válvula sale principalmente gas; al recostarlo, el líquido puede llegar hasta la salida. Eso puede mandar demasiado combustible de golpe, provocar una llama inestable y hacer que la manguera o el regulador trabajen de una forma para la que no fueron diseñados.
2. Guardarlo en un lugar cerrado
Una fuga pequeña puede pasar desapercibida durante horas. En un gabinete o cuarto cerrado, el gas no tiene por dónde salir y se va acumulando desde la parte baja, porque el gas LP es más pesado que el aire. Después, una chispa de un contacto, interruptor o aparato puede encender toda esa concentración.
3. Ponerlo cerca de una fuente de calor
Al calentarse el tanque, el gas de su interior se expande y aumenta la presión. Esto no significa que vaya a explotar de inmediato, pero sí obliga a la válvula y al recipiente a soportar más presión de la normal. Por eso no debe colocarse junto a una estufa, boiler, brasero o una zona que recibe calor constante.
4. Seguir usando una base oxidada
La base está en contacto con el piso, la humedad y el agua de limpieza, por eso suele oxidarse primero. El problema aparece cuando la corrosión deja de ser superficial y comienza a adelgazar el metal. Un tanque puede seguir viéndose entero por arriba, pero estar muy debilitado justo en la zona que soporta todo su peso.
5. Amontonar varios tanques
Cuando se apoyan unos contra otros, cualquiera puede moverse, inclinarse o caer al retirar otro. El golpe más delicado no siempre ocurre en el cuerpo del tanque, sino en la válvula, porque sobresale y concentra la fuerza. Además, al dejarlos muy juntos se dificulta detectar fugas, revisar conexiones o cerrar rápidamente una válvula.
6. Conectarlo sin regulador
El gas dentro del tanque tiene una presión mucho mayor que la que necesita una estufa o un calentador. El regulador reduce esa presión y la mantiene estable. Sin él, el gas puede llegar con demasiada fuerza, producir llamas grandes, apagar y volver a encender quemadores o forzar las conexiones hasta provocar una fuga.
7. Buscar una fuga con un encendedor
Cuando hay una fuga, el gas ya está saliendo y mezclándose con el aire. Acercar una llama no permite “revisarla”: puede encenderla directamente y convertir una conexión dañada en un incendio. El agua jabonosa es más segura porque el gas forma burbujas justo en el punto donde está escapando.
8. Encender un interruptor cuando huele a gas
Dentro de un interruptor se separan y juntan contactos metálicos. Al moverlo puede aparecer una chispa diminuta que normalmente no representa un problema. Pero si el aire ya contiene gas, esa chispa puede ser suficiente para encenderlo. Por eso no se deben prender ni apagar luces, ventiladores o aparatos en ese momento.
9. Reparar la válvula por cuenta propia
La válvula no es una simple llave que se arregla apretando más. Tiene sellos, roscas y piezas que deben cerrar bajo presión. Forzarla, colocar cinta donde no corresponde o adaptar conexiones puede deformar el asiento de cierre y hacer que la fuga empeore, aunque por fuera parezca que quedó más ajustada.