27/06/2026
Vivimos tiempos en los que la información viaja más rápido que nuestra capacidad para procesarla.
Como psicólogo, quiero invitarte a reflexionar sobre un hábito que muchas veces pasa desapercibido: consumir, compartir y permanecer constantemente expuestos a publicaciones sobre hechos violentos.
Informarnos es importante. Sin embargo, cuando dedicamos gran parte del día a ver videos, fotografías, rumores o publicaciones sin verificar sobre la violencia, nuestro cerebro entra en un estado de alerta permanente. Desde la psicología sabemos que la exposición repetida a este tipo de contenido puede aumentar la ansiedad, la sensación de vulnerabilidad, el estrés, la hipervigilancia e incluso generar la percepción de que el peligro está presente todo el tiempo, aunque objetivamente no sea así.
Además, compartir información sin confirmar su veracidad puede contribuir a la desinformación, alimentar el miedo colectivo y favorecer el morbo. Sin darnos cuenta, podemos convertirnos en parte de un ciclo donde la violencia no solo se vive, sino que también se reproduce psicológicamente.
Cuidar nuestra salud mental también implica poner límites al contenido que consumimos. Elegir fuentes confiables, evitar difundir rumores y reducir la exposición innecesaria a imágenes o videos violentos no significa ignorar la realidad; significa proteger nuestro bienestar emocional para poder enfrentarla con mayor claridad y serenidad.
La violencia ya genera suficientes consecuencias. No permitamos que también ocupe nuestros pensamientos las 24 horas del día.
Informarnos sí. Normalizar el miedo, el morbo y la desinformación, no.
**Psicología Yecapixtla**
Promoviendo el bienestar emocional a través de información basada en evidencia.