06/05/2025
No puede haber fiesta sin trago 🤔... ¿Seguro?
Hace unos años, conversando con un adolescente de 14 años sobre las fiestas y reuniones, le pregunté: "¿Puedes imaginar que haya una fiesta sin trago?". Su respuesta, con una mezcla de burla y convencimiento, fue directa: "No puede ser, no hay forma que haya fiesta sin trago."
Esta frase, dicha con tanta naturalidad por alguien tan joven, nos enciende una alerta importante. Refleja una percepción que, lamentablemente, parece estar muy extendida en la adolescencia actual: la idea de que la diversión, la socialización y la "verdadera fiesta" están intrínsecamente ligadas al consumo de alcohol.
¿Qué nos dicen los datos y la realidad?
Las investigaciones recientes confirman esta preocupación. Vemos cómo la edad de inicio en el consumo de alcohol es cada vez más baja en muchos países, y el patrón de consumo en adolescentes tiende a ser excesivo o en "atracón" (binge drinking) los fines de semana, buscando la embriaguez rápida.
Esto no es un asunto menor, y entender por qué sucede es clave:
• La presión del grupo: Es quizás la más evidente. Sentir que para "encajar", ser aceptado, o no ser visto como el "raro" o aburrido, hay que consumir alcohol. El miedo a la exclusión es un motor muy potente en esta etapa.
• La influencia familiar: Aunque parezca contradictorio, la familia también juega un papel. A veces, una actitud demasiado permisiva, el acceso fácil al alcohol en casa (incluso "para que beban controladamente"), o ver a los adultos consumir en exceso como algo normal, envía un mensaje equivocado. Otras veces, la falta de comunicación o de reglas claras deja un vacío.
• La normalización social y los medios: La publicidad, las series, películas y la cultura popular a menudo asocian el alcohol con la diversión, el éxito y la vida social deseable, creando la percepción de que es un elemento indispensable.
• La búsqueda de desinhibición: En una etapa de cambios e inseguridades, el alcohol puede parecer un atajo para sentirse más suelto, social y menos ansioso.
¿Por qué nos debe preocupar tanto el alcohol en la adolescencia?
Aquí es donde la cosa se pone seria, especialmente si pensamos en su cerebro 🧠 y desarrollo:
En el Cerebro: El cerebro adolescente todavía está en construcción, ¡literalmente! Especialmente la corteza prefrontal, que es la parte encargada de la toma de decisiones, el control de impulsos, la planificación y el juicio. El alcohol es una sustancia tóxica que puede interferir gravemente con este desarrollo, afectando la memoria, el aprendizaje y la capacidad de resolver problemas a futuro.
En lo Emocional: La adolescencia ya es una etapa de montaña rusa emocional. El alcohol, que es un depresor del sistema nervioso central, puede empeorar la regulación emocional, aumentar la probabilidad de experimentar depresión o ansiedad, y dificultar el desarrollo de estrategias saludables para manejar el estrés o la tristeza.
En lo Social y Conductual: Bajo los efectos del alcohol, los adolescentes tienen más probabilidades de tomar decisiones impulsivas y arriesgadas, involucrarse en situaciones de peligro (accidentes, violencia, s**o no seguro), tener conflictos con amigos o familiares, y desarrollar problemas de dependencia en el futuro.
Pautas prácticas para padres y adultos que acompañan adolescentes:
No podemos cerrar los ojos a esta realidad. Nuestro rol como adultos es fundamental para ayudar a los adolescentes a construir una relación sana con la diversión y con el alcohol (idealmente, postergando su inicio lo más posible).
Aquí van algunas ideas prácticas:
Hablemos abierta y honestamente: No esperes a que surja el problema. Inicia conversaciones sobre alcohol, sus efectos, los riesgos, y escucha su perspectiva sin juzgar. Que sepan que pueden preguntarte.
Establece reglas claras y consecuencias consistentes: Define qué está permitido y qué no respecto al alcohol, en casa y fuera. Asegúrate de que las reglas se cumplan y haya consecuencias si se rompen. La firmeza con afecto es clave.
Sé un modelo a seguir: Los adolescentes observan nuestro comportamiento. ¿Cómo es tu propia relación con el alcohol? ¿Lo consumes en exceso? ¿Hablas constantemente de la necesidad de alcohol para "relajarte" o "divertirte"?
Edúcalos sobre los riesgos REALES: Más allá del "es malo", explícales por qué es especialmente peligroso para su edad y su cerebro en desarrollo. Utiliza información basada en evidencia.
Fomenta intereses y habilidades: Ayúdalos a encontrar actividades, hobbies y pasiones que les proporcionen diversión, satisfacción y sentido de pertenencia sin necesidad de alcohol. Deportes, arte, música, voluntariado... ¡hay un mundo de opciones!
Fortalece su autoestima: Un adolescente con buena autoestima y seguridad en sí mismo estará mejor equipado para resistir la presión del grupo y tomar sus propias decisiones, incluso si no son las "populares".
Conoce a sus amigos y los planes: Mantente involucrado (sin invadir su espacio) en su vida social. Conoce a sus amigos, a sus padres si es posible, y ten una idea de dónde y con quiénes estarán cuando salgan.
Que la frase "No puede haber fiesta sin trago" no sea una verdad absoluta en la mente de nuestros adolescentes. Mostrémosles, con el ejemplo y la comunicación, que la verdadera diversión nace de la conexión, la creatividad, la risa genuina y el bienestar, valores que el alcohol, a su edad, solo termina empañando.
¡Hablemos, informemos y acompañemos a nuestros jóvenes en la construcción de fiestas más sanas y vidas más plenas!
Psicólogo Felipe Santiago Diaz Arroyo