04/05/2023
Jardinería: FERTILIZANTES Y ABONOS
Los fertilizantes y abonos son las substancias que aportan los nutrientes necesarios para que las plantas crezcan adecuadamente. Si tenemos suelos pobres, es necesario conocer cada uno para agregarlos correctamente. Conozcamos un poco más sobre el tema.
CARACTERÍSTICAS
Los de origen inorgánico se denominan fertilizantes, por ejemplo el carbonato de calcio, la urea, el fosfato diamónico, el triple 15 y el sulfato de hierro entre otros.
Los de origen orgánico se conocen con el nombre de abonos, por ejemplo la harina de hueso, estiércol, cenizas.
Los nutrientes que más se suelen usar son el nitrógeno, el fósforo y el potasio. Pero las plantas también necesitan cantidades variables de otros macro-nutrientes: calcio, magnesio, azufre y hierro. Existen cinco micro-nutrientes indispensables: cinc, manganeso, cobre, boro y molibdeno, aunque los vegetales los requieren en cantidades tan pequeñas que a veces, lo que contiene una semilla sera más que suficiente.
Cómo aplicarlos
-En el momento de la plantación, podemos distribuir fertilizantes o abonos uniformemente en la tierra que llenará el pozo.
-Si queremos fertilizar especies existentes, debemos hacerlo sobre la superficie del suelo que suponemos cubre el sistema radicular (raíces). Siempre lo haremos distribuyendo uniformemente y no en pozos ni zanjas localizadas, ya que ellos concentraran excesos de sales que provocaran daño en las raíces cercanas y no llegará hasta las que se encuentran lejos.
Los fertilizante foliares se aplican sobre las hojas como un complemento al aporte de los nutrientes en el suelo, no un reemplazo. Son muy efectivos en situaciones de estrés; heladas severas, granizo, calores desecantes y enfermedades, sobre todo si contienen hormonas o sustancias estimulantes del crecimiento tales como proteínas o aminoácidos.
Para tener en cuenta
-El agua disuelve los nutrientes que agregamos al suelo durante la plantación -o aquellos que distribuimos en la superficie- para que las raíces puedan absorberlos. Como consecuencia, fertilizar en ausencia de lluvia o riego hará imposible la incorporación de esos nutrientes.
-Si la planta, por el motivo que fuere, no tiene hojas o si estas no transpiran debido a temperaturas extremas, no habrá movimiento de savia dentro de la planta y, por lo tanto, tampoco de nutrientes disueltos en agua desde las raíces. Esto es lo que ocurre en invierno, cuando algunas plantas carecen de hojas o las bajas temperaturas detienen la actividad fisiológica de la planta. También ocurre en pleno verano, debido a que las altas temperaturas provocan el cierre de los estomas (válvulas naturales que regulan la perdida de agua de las hojas)
-Los mejores momentos para fertilizar son la primavera, el comienzo del otoño y los días de verano húmedos y de temperaturas moderadas.
-No todos los nutrientes tienen la misma importancia en determinado momento del desarrollo de una planta. El nitrógeno es fundamental para la producción de tallos y hojas nuevas: un exceso es inconveniente durante la floración y fructificación, donde el fósforo y el potasio tendrán mayor relevancia.
-La carencia de cualquiera de los elementos que la planta requiere traerá como consecuencia una disminución en su crecimiento, no importa cuanto haya de los otros
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