08/19/2017
El mundo postelevisión “no estará organizado ni tendrá orden”. Kevin Roose, New York Times.
Esta frase del periodista está repleta de oportunidades, más allá de la incertidumbre que genera en la industria tradicional de la televisión. En ese mundo caótico y confuso, como él lo llama, es donde aparecen las oportunidades por doquier. Se desajustan viejos esquemas, estructuras y cánones. Según la teoría, todo sistema tiende a corregir el error, escondiendo el riesgo. Pero muchos errores en la base de su estructura hacen colapsarla.
Después del huracán viene la calma, y con ella la reconstrucción de los daños pero... para esto que tenemos delante no existen planos, no hay experiencias acumuladas. ¿Cómo se puede ordenar? ¿Cómo la confusión se puede convertir en orden?
Las mejores propuestas y modelos de negocio deben esperar un tiempo para desarrollarse mientras testean su modelo en la práctica.
Pero de esta manera no funciona en el mundo virtual. Es un universo nuevo, apenas comenzó su tercera década, que se rige por sus propias leyes, cambiantes a una velocidad a la que la sociedad, es decir el ecosistema real, no está acostumbrada.
Los visionarios, los que ven oportunidades en lugar de confusión y fracaso, son los llamados a ser parte de los fundadores y desarrolladores de nuevos modelos, formatos y estrategias que satisfagan necesidades y preferencias de las nuevas audiencias, que como expresa el autor van hacia la microfragmentación a velocidades inesperadas, generando un momentum de pánico para las viejas estructuras. Y repleto de oportunidades para los 'cazadores' con buena visión de campo.
El mundo de la postelevisión tendrá orden y estará organizado, como cualquier otro sistema en su desarrollo.
El ciclo de vida de los modelos de negocio en el ecosistema digital tiende a acortarse con respecto al real, por lo que las alternativas de crecimiento de las organizaciones también sufrirá transformaciones disruptivas. Un punto interesante donde explorar nuevas formas de comunicación.
Se impone My Time sobre el Prime Time. Es ya una innegable realidad en las audiencias globales.
La televisión del futuro prometía un mundo a la medida de cada televidente, pero en cambio tenemos un caos fragmentado de servicios bajo demanda que se disputan el mercado. Aunque hay buenos programas y películas, encontrarlos se ha vuelto más difícil que nunca.